jueves, 26 de marzo de 2015

Carlos Bayro, desaparecido

Carlos Gustavo Bayro Corrochano tenía 22 años cuando fundó el MIR en septiembre de 1971 junto con Jaime Paz y Antonio Araníbar; fue apresado por los paramilitares de Banzer el 17 de mayo del 72. Se negó a delatar a Paz Zamora y murió torturado en tributo a su lealtad, con su cuerpo hasta hoy desaparecido. El cínico dictador declaró sobre ese crimen: "que estos muchachos Bayros sean ejemplo para otros jóvenes de lo que les vamos a hacer". Su muerte y desaparición quedó en la impunidad, y en la traición de Paz Zamora que, aliándose con los asesinos de quien dio la vida por protegerlo, no hizo nada por hallar los restos de la víctima. Su hermano Jorge Bayro, desde Cochabamba, lo recuerda en este día.
Escribir sobre Carlos Bayro Corrochano, no es un aviso necrológico o un recordatorio póstumo. Mientras continúe desaparecido, la denuncia es y será constante. Es un enérgico reclamo por la vida que persiste en el transcurso de los treinta y cuatro años pasados, mientras nosotros sus hermanos, algunos de sus compañeros e innumerables amigos, logremos un acto de justicia.
Carlos Gustavo desapareció cuando se imponía la dictadura del Gral. Hugo Banzer Suárez, en la ciudad de La Paz el 17 de Mayo del año 1972, cuando fuerzas combinadas del Ejército, agentes del Ministerio del Interior, Dirección de orden político y grupos de paramilitares civiles, asolaban los barrios, convirtiendo a todos los ciudadanos en enemigos de la dictadura en el momento más cruento de la represión.
Con la consigna exterminadora de "cerco, golpe, martillo", amparados en el estado de sitio, golpeaban los derechos civiles, morada por morada, sin importarles la presencia de niños o personas de la tercera edad, dejando una secuela de actos de saqueo e intimidación terrorista.
Las noches se convertían en pánico para toda la población, de día crecían rápidamente los centros de detención que no abastecían a tantos "conspiradores". Muchos fueron los ciudadanos avasallados en su inocencia y derechos, víctimas de la impunidad.
Los agentes en Jeeps Toyota blancos con armas amenazantes, vigilaban las calles en busca de los activos resistentes a un gobierno no constitucional, Ellos, los militantes, sostenían su actitud combativa mediante redes de colaboradores como una muralla contra la muerte. Parapetados de casa en casa. los resistentes sobrevivían negando la huida, defendiendo principios de vida y el futuro de Bolivia.
En ese escenario tan cruento, Carlos en aquel momento miembro de la Dirección Nacional del MIR, estaba oculto en la casa de la familia de su compañera. En actitud decidida sostenía una conducta consecuente y por ello expuesto a constantes riesgos, mientras los otros dirigentes estaban neutralizados en barrios residenciales.
Se ha tratado de minimizar el nivel de responsabilidad dirigente y combatividad que Carlos tuvo en el MIR del 1972. Porque los miristas, cambiaron su historia para utilizar la democracia, renegando de sus principios, llegando a tal nivel de oportunismo que pasaron a comprometerse con los asesinos de Carlos. "Ocultando" sin la menor vergüenza la trayectoria militante de nuestro hermano, pues este ejemplo estaba en contradicción con la falsa imagen democrática que el MIR necesitaba para saquear a Bolivia junto a sus socios, los victimadores de Carlos Bayro.
En ese momento, Carlos mantiene una actitud ofensiva, defendiendo sus ideales libertarios y su propia vida. Él sabía que muertos no necesita el pueblo sino luchadores vivos, tenía razones para cuidarse en su intrepidez.
Siempre se lo conoció defendiendo a quienes eran afectados en peleas desventajosas, era decidido en sus actos. Así fue desde que nació, con un carisma y sonrisa para todo momento, sin temor a la vida y por lo tanto siempre contestatario y rebelde, construyendo su personalidad con sensibilidad social a una época tan enriquecida en profundos cuestionamientos ante una sociedad injusta.
Somos generaciones que nos tocó vivir un tiempo excepcional de rebeldía, la de la revolución de los estudiantes en Mayo del 1964, el movimiento hippie. La revolución cubana, los movimientos de liberación nacional, la guerra en Viet Nam, el Ejército del Che - ELN, la nueva literatura que abre una descarnada critica y describe la injusta realidad social, la explosión de la música para ejercer con bailes y canciones, el hecho de ser jóvenes. El muro de Berlín definiendo como un cuchillo el mundo heredado de una guerra fría, definiendo dos modos de vida. Una época histórica que fue la mejor escuela juvenil de vida de todo un milenio; la época de Carlos.
Carlos Gustavo Bayro Corrochano nació en la ciudad de La Paz el 16 de Abril de 1949, en una familia de nueve hermanos: Guillermo, Jorge, Eduardo, Fernando, Roberto, Mauricio, Ramiro, José Miguel. Nacidos en el hogar del inolvidable amor de Guillermo y Gladys, sus queridos padres.
Carlos fue estudiante en la escuela Maryknoll y luego en el Colegio San Agustín. Utilizó los conocimientos adquiridos para forjarse en el arte de la pintura, desarrollando un don natural para ello. Pintaba y vivía con una percepción tan nítida, que existía con fuerte carisma y en todo momento llenaba la vida con constante alegría.
Cuando realizaba estudios en Santiago de Chile, Carlos interrumpe los mismos para volver a Bolivia, ya comprometido con la lucha de los movimientos populares, retoma sus estudios en la Universidad de San Andrés, en las Facultades de Sociología y de Artes plásticas.
Tuvo un periodo de artista plástico muy intenso, por la temática indígena y creatividad universal de los cuadros que pintó, uno de ellos obtuvo un premio nacional. Sin embargo, al ser tan sañuda la persecución que se le hacía, la represión fascista destruyó muchas de sus obras. Las que se conservan pueden ser apreciadas, gracias a quienes tuvieron el valor de protegerlas.
Con veintidós años de edad, forjándose así en la vida, Carlos fue detenido por una delación, la misma que facilitó una emboscada por un grupo de paramilitares. Resistiéndose a la muerte y enfrentándose a lo largo de tres cuadras, él sólo contra ocho esbirros, luchó hasta quedar inconciente, luego llevado a celdas del Ministerio del Interior, donde por las torturas inflingidas, fue asesinado.
Cuando el dictador Hugo Banzer recibió informe de este suceso, comentó:
"que estos muchachos Bayros sean ejemplo para otros jóvenes de lo que les vamos a hacer".
La presión de diversos sectores sociales hacia el gobierno, obligó a Hugo Banzer a reconocer la muerte de nuestro hermano, al manifestar que había sido un error. Mediante un sacerdote franciscano, confesor de Yolanda Prada de Banzer, hizo comunicar a nuestra familia que los restos serían entregados en fecha ya determinada en la base aérea de Cochabamba, con la condición de que su entierro no debía ser de conocimiento público.
Sin embargo a último momento, uno de sus ministros militares informó de manera oficial que no se entregarían los restos, "porque Carlos Bayro había pasado a ser un tema de seguridad del Estado". Advirtiendo que no permitirían mas reclamos y que la familia se atenga a las consecuencias.
Comenzaba a operar el plan Cóndor de eliminación física a todo opositor. Por esta razón, los Bayro y sus dilectos amigos, como miles de ciudadanos, fueron afectados de manera directa por la represión, en todos los años de dictaduras militares.
Aun durante los gobiernos constitucionales, los hermanos Bayro hemos sido perseguidos por acusaciones que sólo pretendían encubrir la falacia con que se manipuló la democracia, mientras nosotros continuamos desde siempre, dando nuestro apoyo a las luchas populares y en importantes aportes profesionales para lograr mejores días, a diez y nueve Bayros de la nueva generación que son parte y viven en el seno de nuestro pueblo.
Es nuestro derecho reivindicar y reclamar por los más de doscientos desaparecidos en Bolivia, los tres mil en Chile y los treinta mil en Argentina, sus familias pedimos justicia y dignidad. La pena seguirá lacerante hasta que sean enterrados y reconocidos por su entrega y compromiso hacia su patria.
En un acto de conciencia a la altura del momento histórico, se omiten nombres con la intención de que cada lector reflexione en el rol que le tocó cumplir, a nosotros nos anima la justicia y no la venganza.
Agradecemos a las instituciones y a tantos amigos que día a día, solidarios mantienen vivo el recuerdo de Carlos Bayro para una DEMOCRACIA SIN DESAPARECIDOS. Pedimos a las nuevas autoridades de gobierno de nuestro país, quienes tienen un profundo contenido popular, asuman también este reclamo por sus héroes olvidados.

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